Diez medidas para la emergencia sanitaria

Urge movilizarse y organizarse

Diez medidas para la emergencia sanitaria

http://www.pcr.org.ar/?id_nota=4772 7/7/09

Trabajadores de la salud, técnicos y profesionales, agrupados en la Corriente Salvador Mazza, plantearon al semanario Hoy algunas medidas urgentes necesarias para enfrentar la actual epidemia de Gripe A y salir del colapso sanitario.

* Declarar la emergencia sanitaria nacionalmente, y garantizar los fondos suspendiendo todos los pagos previstos para este año por deuda externa. Suspensión inmediata de los subsidios y/o exenciones impositivas a los grandes grupos monopólicos de la industria, minería y el transporte. Impuesto de emergencia a las ganancias financieras, petroleras, mineras y de monopolios de comercio exterior. Retenciones segmentadas y coparticipables, etc.

* Nombramiento urgente de todo el personal necesario en hospitales y demás unidades. Suministro de todos los insumos necesarios, medicamentos y capacidad terapéutica poniendo en funcionamiento el 100% de su capacidad de atención. Cargos estables, condiciones de trabajo y salarios dignos para los trabajadores. Condiciones de bioseguridad adecuadas para el personal. Funcionamiento pleno del nivel de bioseguridad 3 (el máximo que tenemos), en el camino de desarrollar el nivel 4.


* Protocolo de atención para la Gripe A consensuado y unificado nacionalmente.

* Suspensión de las actividades por una semana con goce de sueldo en todos los establecimientos de gran concentración de trabajadores. Licenciar, en el sector público y privado, con goce de sueldo, a las embarazadas y a todas las personas de grupos de riesgo, y al menos un miembro de la familia si sus hijos están en edad escolar, con el salario completo. Suministrar insumos necesarios al personal cuya actividad así lo requiera (docentes, empleados públicos, etc.)

* Atención próxima a los lugares de vivienda y de trabajo. Boleto sanitario. Provisión de medicamentos descentralizada y gratuita.

* Decisión y control popular de planes de acción y asignación de fondos, a través de multisectoriales, cuerpos de delegados, asambleas barriales, comisiones internas, centros de estudiantes, junto con trabajadores, técnicos y profesionales de la salud.

* Garantizar los alimentos a través del Estado de todos los comedores barriales, escolares, hospitalarios, salas de atención primaria, instituciones de ancianos, albergues, cajas de alimentos para desnutridos y todo otro sistema conducente a erradicar el hambre en forma “inmediata”.

* Integración de los pequeños y medianos prestadores privados farmacéuticos, odontólogos, bioquímicos, médicos de barrio, para colaborar en la emergencia con convenios especiales, ampliando la atención próxima a los lugares de vivienda y trabajo. Disponibilidad de la infraestructura y recursos del sector privado para ser usada por el sector público, si la emergencia así lo requiere.

* Activar todos los lugares estatales de fabricación de medicamentos (nacionales, provinciales, universitarios y de las Fuerzas Armadas). Promover la producción de medicamentos magistrales en todos los hospitales donde sea posible, proveyéndolos de los insumos necesarios.

* Evitar toda aglomeración pública innecesaria. A los pequeños y medianos empresarios perjudicados darles alguna forma de exención impositiva.

Estas medidas urgentes se deben complementar con otras como:

* Implementar ahora medidas de prevención del dengue, antes de la llegada del calor y una nueva epidemia.

* Plan de cobertura universal que en la atención primaria requiere 30.000 médicos, 30.000 enfermeras, 60.000 agentes de salud, y equipos con psicólogos, psicólogos sociales, trabajadores sociales y personal necesario para tener un médico de cabecera, una enfermera y dos agentes sanitarios cada 200 familias para atender los 37 millones de habitantes.
* Una unidad sanitaria cada 5.000 habitantes con equipo de salud con todo el personal, y medios necesarios para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento, en el primer nivel de atención. Medios de diagnóstico y terapéuticos para ese nivel.

* Es una necesidad sanitaria mejorar las condiciones de vida de la población. Casas dignas en lugares dignos, con agua corriente y cloacas. Alimentación suficiente y de calidad. Trabajo y salarios dignos. Tierra para el que la trabaja.

Corriente Salvador Mazza

Hoy 1273

Un debate necesario

COLAPSO SANITARIO

Escribe Horacio Micucci

Frente a la actual crisis, se pone al rojo la necesidad de discutir si sobran o faltan profesionales; y si hay o no sistema de salud.

Noticias periodísticas dieron a conocer que, ante la epidemia de fiebre porcina en curso, el Ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin, dijo que el ausentismo en los hospitales alcanzaba el 40%, por el personal también afectado por diferentes enfermedades. Frente a esa situación y al notable incremento de las consultas médicas, se decidió convocar a médicos jubilados y a estudiantes de los últimos años de la carrera de medicina para que participaran en el control primario de las consultas.

El sistema de salud ha colapsado. Primero, en los comienzos de la epidemia colapsó el sistema privado de emergencias. Luego, los hospitales de Capital y Conurbano vieron superadas su capacidad de atención. En algunos hospitales interzonales generales de agudos de la Pcia. de Bs. As. se registraban más de 300 turnos de pediatría por día. El colapso se extendió a los sistemas municipales.

Se hizo público en estos días que no podían ser ocupadas camas hospitalarias, en la emergencia, por falta de colchones o de sábanas.

Recién a fines de junio se comenzó a analizar la ampliación de la capacidad de diagnóstico. A partir del 1° de julio se descentralizarían los análisis que se realizan en el Malbrán, y se pondría en funciones a 19 laboratorios en diferentes provincias para obtener con mayor velocidad los datos.

Es decir: falta de insumos, capacidad de internación insuficiente y profesionales y técnicos de la salud. Su causa previa: la falta de un plan de acción ante emergencias y de un sistema de promoción de la salud y prevención y curación de la enfermedad, con las estructuras y el personal necesarios. Además todavía no se alcanzó el pico de la enfermedad, y confluyen la gripe estacional y las infecciones respiratorias bajas, propias de la época.

Los profesionales no sobran

Desde hace algunas décadas, publicistas televisivos, funcionarios de áreas de ciencias de la salud y la educación –ayudados a veces por algunos dirigentes profesionales–, insistieron en que sobraban profesionales de la salud. Se habló machaconamente de la “plétora profesional”.

Se establecieron cursos de ingresos en las facultades de ciencias de la salud, fundamentados primero en la necesidad de mayor exigencia a los estudiantes. Pero pronto el argumento fue modificado: se dijo que era necesario limitar el ingreso adaptándolo al escaso número de docentes y presupuesto universitario. Es decir, en lugar de aumentar el presupuesto y el número de docentes, se “ajustó” el número de estudiantes. En lugar de agrandar el zapato se intentó achicar el pie. Inclusive se llegó a afirmar que debían utilizarse los sistemas de mejoramiento de la calidad para excluir del sistema a instituciones de salud del Estado, y la revalidación de títulos para excluir profesionales.

Los resultados son los que vemos. No alcanza el número de profesionales ante la menor emergencia. Se ha llegado al extremo de la falta de insumos básicos. Inclusive las estadísticas de salud y enfermedad son “borrosas”. Hasta el número de chagásicos de Argentina es una estimación, resultado de la proyección de los datos masculinos de la última conscripción (1994) y extrapolado a hombres y mujeres, 15 años después.

Algunas cifras

Se sostiene que hay en nuestro país unos 116.000 médicos. Si imaginamos un sistema sanitario basado en la Estrategia de Atención Primaria de Salud postulada por la OMS, y si la cifra de médicos aceptable fuera de 1 cada 1.000 habitantes (unas 250 familias), para una población de 40 millones de habitantes harían falta 40.000 médicos, sólo en el primer nivel de atención.

Pero la relación de 1 a 1.000, debe contemplar las horas de dedicación de ese médico de familia (para el seguimiento y búsqueda preventiva del paciente), que no podría ser superior a 8 horas diarias. Lo anterior exige, para ese primer nivel de atención de promoción de la salud y prevención y curación de la enfermedad, un mínimo de dos médicos (en dos turnos) cada mil habitantes; o sea: no menos de 80.000 médicos. Si a esto agregamos la necesidad de mantener servicios las 24 horas (eliminando los sistemas de profesionales que cumplen 24 horas de labor corridas lo que, se ha demostrado, afecta la salud de los mismos y la calidad de sus servicios), más la necesidad de cubrir los otros niveles de atención con sus respectivos especialistas, es claro que el número de médicos es insuficiente, y no excesivo, como se plantea. Hasta sería necesario duplicar su número.

Como muestra de la situación baste un dato: con 350 turnos de pediatría por día en un hospital del conurbano bonaerense, si en ese hospital hubiera 10 pediatras trabajando en forma simultánea, deberían atender 35 niños por turno. A veinte minutos por niño, son 12 horas de labor. Hay lugares donde los pacientes sacan turno a las dos de la madrugada y son atendidos por escasos minutos, a las doce del mediodía.

Hace unos años se hablaba del exceso de farmacéuticos. Sin embargo, hay en Argentina unos 6.000 centros públicos de atención primaria de salud que carecen de esos profesionales. Y son escasos y sobreexigidos, o con designaciones precarias en hospitales de la Pcia. de Bs. As. ¿Sobran o faltan?
En la provincia de Buenos Aires, no se cubren los cargos de profesionales de la salud, e inclusive se eliminan cargos cuando se jubila alguno. Muchos trabajan con la forma de becas, forma eufemística de llamar al trabajo profesional en negro, en el sector estatal.

Como se ve, el Estado, que debiera ser el primer empleador en salud, es el primer incumplidor de la ley que obliga a la existencia de profesionales en distintas tareas.
La necesidad de desarrollar un sistema integral de salud que satisfaga las necesidades de la población, está íntimamente ligada a la formación de recursos humanos del mismo. Es imposible, si no se define para qué se lo quiere, diseñar el perfil del profesional y técnico a formar, y mucho menos su número. Produce desconcierto asistir a la discusión de planes de estudio en facultades de ciencias de la salud, donde jamás se considera el proyecto de sistema de salud en el cual ese profesional debiera insertarse, y las necesidades de la población.

Desde ya, la composición de la matrícula universitaria depende de otros factores. Para una Argentina exportadora de productos primarios y sin industria nacional, sobran no sólo médicos, sino también ingenieros, arquitectos, biólogos marinos, geólogos, bioquímicos especialistas en industria alimentaria, epidemiólogos, etc.

Presupuesto sanitario y cargos suficientes

Como dijimos en el hoy Nº 1272, el actual sistema de salud es un mal sistema de curación de la enfermedad, que ni siquiera cumple con ese objetivo limitado. Sus víctimas son el pueblo que lo necesita y los trabajadores de la salud que trabajan en él, tanto en el ámbito público como privado.

También en este ámbito, el pueblo está pagando la crisis en la forma de imposibilidad de acceso a la atención necesaria. Los trabajadores de la salud, por su parte, pagan la crisis en la forma de salarios u honorarios exiguos, y condiciones de trabajo extenuantes y riesgosas. Las víctimas deben tomar en sus manos, en forma conjunta, la defensa de sus derechos cercenados.

http://www.pcr.org.ar/hoy.php?edicion=&area=eccbc87e4b5ce2fe28308fd9f2a7baf3&id_nota=4763

Hoy 1273

La gripe A y el desborde en los hospitales públicos

LA GUARDIA DEL HOSPITAL GARRAHAN

El hospital Garrahan, ubicado en la Capital Federal, es uno de los más importantes centros pediátricos del país. Hablan sus trabajadores.

El objetivo de la visita era conversar con el personal de la guardia del hospital sobre su situación, dónde se pone al rojo el estado del hospital, cuándo una pandemia amenaza a la población o cuándo el hospital queda desbordado. Para entrar había que conseguir barbijo, tarea que –gracias a los contactos de una empleada del hospital– nos llevó media hora. Avanzando en los pasillos durante la búsqueda se escucha “abran, nos quedamos encerrados”. Era personal que había quedado atrapado en el ascensor…

Así comenzaba la incursión por ese gigante que atiende diariamente a cientos y cientos de niños –con enfermedades de alta complejidad, transplantados, etc.– de todo el país. Era el mediodía y afortunadamente unas enfermeras de la guardia estaban en un breve descanso. “Hoy estamos trabajando dentro de los límites, pero hasta hace 48 horas había 12 camas en el pasillo con chicos internados con suero y oxígeno, estaba saturada la guardia. Entre el lunes y martes se desbordó”, enfatiza una, que rápidamente se retira, porque su tarea la demanda. Así van apropiándose de la palabra, como tomando la posta, van completando los testimonios.

En ese sector, regularmente, trabajan entre 10 y 11 enfermeras. Según ellas no existe la palabra “capacidad” para la atención y ahí está el problema, según indica una, porque “al ser elástico, no hay capacidad. No es solamente por la gripe que entran acá. Lo más común son los prequirúrgicos por traumatismo y los deshidratados, porque a pesar del invierno también hay niños deshidratados, uno de los cuadros que acompaña a las enfermedades en el invierno, al haber fiebre y vómito”.

—¿Cómo está funcionando la guardia, teniendo en cuenta la gripe A?

—Una parte de la guardia está funcionando como sala de internación. Cuando llega el chico se le hacen los estudios bacteorológicos, los hisopados, hasta que se termina confirmando, pero para eso ya pasaron varios días. Los primeros días atendimos montones de casos de influenza, que se confirmaron a lo largo de los días; pacientes que tras ser confirmados fueron derivados a salas, pero ya habían estado en contacto con otros.

El problema empezó a ser local hace dos semanas. En el hospital se hacía una separación como zona de riesgo a un sector asignado, donde ya tenían el personal que los tenía que atender. El problema es que se generalizó, se expandió y se perdió el control. Nosotros tomamos todas las precauciones para nuestro propio cuidado, a partir de que supimos de los primeros pacientes que había en el mundo. Y en este sector empezamos a trabajar con todas las medidas sanitarias.

–Estando en la guardia recibís al paciente llegue como llegue, con tuberculosis, con lo que tenga… Hace una semana se empezó a medicar a todos los pacientes, porque de base ya tienen una patología, chicos transplantados, con problemas oncológicos, ya lo asumís como un paciente que está en riesgo. Todas las medidas fueron surgiendo con los días, pero previamente no hubo una planificación, sino que hubo conciencia del personal.

—¿Este desborde ya pasó otros años?

—Nos pasó ya hace 8 años cuando tuvimos un pico muy alto de cuadros respiratorios. Lo que pasa es que esta gripe al ser pandémica, la gente por miedo hace la consulta, y también eso termina desbordando al plantel… A veces tenemos pacientes en espera que se van complejizando en horas, mientras el médico está abocado en sacar las consultas; y los padres con los niños, luego de haber recorrido 5 o 6 hospitales, llegan hasta acá para llevarse una respuesta, a veces confirman lo que ya venían sospechando. ‘¿A dónde más podemos ir? Ya no hay más lugar’, se dicen los padres. Entonces, se quedan acá y esperan. Acá, el paciente nunca deja de ser atendido. A veces suele haber 5 horas de espera. Así, un chico con 40 grados de fiebre, en esas condiciones, puede hacer una convulsión.

—¿Cuál es el principal problema que tienen en la guardia?

—El espacio físico. Tenemos 20 camas para internación, hasta se están usando los consultorios como sala de internación. Se van buscando alternativas frente a la cantidad.
—En neonatología, esta semana, en habitaciones que son para tres pacientes, pusieron a seis. Como se desbordó acá, han tenido que hacer lugar allá.

—Acá en la guardia, el otro día teníamos 3 chicos “respirados” (entubados)… son pacientes para terapia intensiva. Entonces le estás dando un lugar que no tenés a un paciente que es de terapia. Encima se ocupa el personal de servicio para atender a un paciente de terapia… todas estas cosas te pasan en un par de horas…

—El lunes de la semana pasada llegó a haber 8 horas de demora, pero no solamente por la cantidad, sino porque se crean entre tres y cinco urgencias simultáneas que requieren la atención de más médicos y entonces éstos dejan de atender los consultorios, y ahí se van generando también las demoras.
—Pusieron personal de seguridad para evitar el desborde de los padres, para evitar el caos… pero en realidad el caos está instalado… A veces vienen pacientes con prepaga que buscan otra opinión médica, y exigen la atención de un “cliente”. El otro día preguntaban si había una fila para los que tenían obra social y otra para los que no… o gente que retira a su hijo voluntariamente de una clínica, por la mala atención, y acá cuando los quieren derivar no se quieren ir.

—¿Qué medidas se están tomando internamente?

—Ahora se está medicando a los pacientes… al diabético, al transplantado, el de insuficiencia renal, el de leucemia, el de insuficiencia respiratoria…

—Mucho personal se enfermó de gripe por estar acá, otro por los hijos… el tema es que al haber tanta demanda, se necesita mucho personal y no damos abasto, porque entre nosotros nos cubrimos. Y hasta a veces nos enfermamos de estar tantas horas acá, del cansancio por quedarnos a cubrir. Nadie te obliga a quedarte, eso está en cada uno. Pero llegó un memorando hace tres días que dice que se van a denegar los francos, los compensatorios… Pero para eso, tendrían que buscar más personal.

—La demanda es altísima. Es sabido desde hace 14 años cómo la tabla va aumentando año a año, y hoy se desbordó. Se mantiene un nivel de elevación sostenido, por eso se han aumentado las camas. En un momento dado teníamos 18 a 20 camas en internación, más tres aislamientos. Después, en el 98 se sacan esas camitas de observación para interconsultas, y quedan solamente 12 camas. Y hace cinco años que vuelven a instalarse más salas con siete camas para tener continuidad de atención al paciente. Entonces se ve que han aumentado los pacientes y que no hay capacidad para internación, entonces terminan quedando en este servicio.

—El hospital tampoco frenó el número de cirugías programadas, se sigue haciendo el mismo número de cirugías que en épocas normales…

—Además, al haber conflicto en parte de los hospitales del conurbano, ya sea por traumatología o cirugía, se trasladan los pacientes acá. No se consiguen traumatólogos, tampoco anestesistas pediátricos. Y por esto, el gobierno de la Ciudad dice que no quiere hacer aportes que le corresponde, porque en realidad son pacientes del Conurbano.

—Entonces no hay una planificación en salud…

—Hay transplantados que han fallecido en el camino, porque los lugares donde residen no tienen la preparación ni la infraestructura para atenderlo. No hay especialista que lo acompañe.
—Tenemos pacientes que tienen 21 años, que fueron atendidos cuando niños acá, pero que vuelven porque en otros hospitales no saben cómo atenderlos.

—¿Es real lo que se maneja en los medios?

—Para mí pueden ser mucho más o mucho menos.

—Hay una gran desinformación, tergiversan la información y entonces la población entra en pánico. Cuando los medios dicen “se murió por la influenza A”, en realidad los pacientes que se murieron tenían ya una trayectoria de enfermedad que agravaron el cuadro, venían ya con una sensibilidad: con las defensas bajas… no es que se murió por la influenza… entonces la gente se asusta. Entonces, se debería reforzar la atención primaria de la salud en la población, en los centros comunitarios y hacerla como corresponde

Hoy 1273

La verdadera epidemia es la destrucción de la salud pública

Sobre virus y otros “bichos”

Escribe Antonio Ríos

http://www.pcr.org.ar/hoy.php?edicion=&area=eccbc87e4b5ce2fe28308fd9f2a7baf3&id_nota=4761

La gripe A no ha hecho más que “destapar” la catástrofe sanitaria en La Matanza y todo el país, profundizada por la política antipopular del gobierno K.

En La Argentina, más del 60% de las muertes infantiles serían evitables, si hubiera alimento nutritivo, cloacas y agua potable, si los hospitales y centros de atención contaran con los recursos necesarios.

Desde el gobierno se usa esta gripe para tapar las terribles condiciones a las que condena al pueblo: ya no se habla de las muertes de todos los días por desnutrición, neumonías, diarrea, dengue, chagas, etc. Hoy la famosa frase de Ramón Carrillo de los años ’50, está más vigente que nunca: “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos; los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”

¿Cuál es la realidad de la Gripe A H1N1, llamada anteriormente “porcina”, en la Argentina y en el mundo? Esta nueva variante del virus de la gripe apareció este año en Estados Unidos y México. No se sabe todo acerca del comportamiento de la enfermedad; pero no es nada nuevo que los virus van cambiando (mutando, adaptándose) todo el tiempo. Lo único que parece ser distinto hasta ahora en cuanto al virus, es que puede afectar a personas de todas las edades, pero especialmente jóvenes; y que se han visto complicaciones tanto en personas con bajas defensas (inmunodeficientes) como en otras aparentemente sanas, y que tendría un mayor porcentaje de complicaciones.

Esto debería hacer que las autoridades extremen la vigilancia epidemiológica (todo lo que tiene que ver con la prevención, diagnóstico y tratamiento tempranos) y garanticen la atención de todas las personas; o sea que garanticen el derecho constitucional a la salud.

Dan miedo

Pero: ¿qué es lo que pasa en el sistema de salud? La semana pasada, Cristina Kirchner dijo que “los hospitales públicos no están colapsados”. Pero ya desde hace varios años vemos exactamente lo contrario en los diferentes centros de atención. Todos los inviernos, la epidemia de bronquiolitis y de enfermedades respiratorias, muestran la destrucción del hospital público; con 2 o 3 chicos internados por cada camilla de la guardia del Hospital del Niño de San Justo;muchos ni siquiera llegan a internarse en salas, y los mandan a su casa (en internaciones domiciliarias “forzadas”) cuando se acaban las camillas de la guardia.

La salud pública, a través de los distintos gobiernos y con la “era K”, pasó de la crisis al colapso, del colapso a la catástrofe sanitaria, y de ésta a la destrucción sistemática. A esto se sumaron el dengue y la gripe A.

La presidenta sostuvo: “No queremos generar pánico”. Pero, ¿qué siente una madre con un chico con tos y fiebre alta, cuando va a la guardia de los hospitales, y tiene el número 600? Este año, el tiempo de espera para ser atendido, ha llegado a ser de 14 a 18 horas en las guardias de hospitales del conurbano como el Paroissien, el Niños de San Justo, el Posadas… o directamente no llegan… Y vuelve esa madre a su barrio, angustiada, sin haber podido atender a su hijo. Arropando al chico con todo lo que tiene a mano, al día siguiente irá muy temprano, casi de madrugada, a la sala de salud que está a 50 cuadras de su casa (porque en su barrio no hay ninguna sala pública). Si tiene “suerte”, quizás logre conseguir turno para el único pediatra que va, también “por suerte”, ese día (porque reparte su horario de trabajo en 3 unidades sanitarias distintas en la semana, “ultraflexibilizado”).

Si el chico necesita hacerse una radiografía, o una derivación… ¡La madre tendrá que volver al hospital colapsado! (porque sólo hay radiología en los hospitales). ¡Cómo no va a sentir pánico, miedo, dolor, bronca! ¡Cómo va a llegar a ser atendido, si en La Matanza hay nombrado 1 pediatra cada 10.000 habitantes! (20 veces menos que lo necesario, según las recomendaciones de la OMS para población “de riesgo”).

Desde el gobierno no paran de inventar programas de la salud cada vez más irrisorios, sobre la base de la superexplotación de los trabajadores, con contratos basura y sueldos al borde de la línea de pobreza…
Hablan de “falta de vocación”, mientras descargan sobre los trabajadores (y pacientes) el peso de la destrucción del precario sistema sanitario. Desde aquí se entienden los datos que da un estudio de la Universidad de La Plata, sobre la expectativa de vida de los médicos que trabajamos en el sistema de salud provincial, muy inferior al promedio para la población general: 47 años para las mujeres, y 53,5 para los hombres.
En Estados Unidos la mortalidad por gripe A H1N1 es, hasta ahora, del 0,2%, y no aumentó (de cada 1.000 personas que tuvieron la enfermedad, fallecieron 2). Esta cifra es un poco mayor que la que produce
la gripe común; o sea, la gripe que nuestras abuelas nos curaban con un “tecito caliente” y cama. En la Argentina, la mortalidad llegó al 0,5% la semana pasada, esta semana subió a 1,5%, y para la próxima se habla del 3%… ¿Y la siguiente? No sabemos la cifra, pero algo es seguro: si no se aumenta inmediatamente el presupuesto de salud; y no se nombran en forma urgente miles de médicos, enfermeras y otros trabajadores, la situación empeorará.

Exigir que el Estado garantice la salud pública

Pero la política K, y de gobernadores, ministros e intendentes afines, va en otra dirección: “Honran” la deuda. Usaron millones de pesos para estas elecciones truchas. En La Matanza anunciaron tres “nuevos hospitales” que existen sólo en las fotos de los carteles de la campaña electoral (son, en el mejor de los casos, sólo terrenos con tierra removida). La respuesta de las autoridades municipales, ante el pedido de los vecinos de barrios de Isidro Casanova para que hagan una simple sala de salud fue que “no tienen plata”. Deben 6 meses de sueldo a los profesionales del programa de “Médicos Comunitarios”; y no pagan desde hace 3 meses a los del “Médicos de cabecera”.
Urgen medidas de emergencia como el nombramiento inmediato de agentes sanitarios, médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales y otros trabajadores para las salas de salud y hospitales, que cuenten con recursos para garantizar una atención de calidad.

Estas elecciones no dieron respuesta a esta grave situación. Por eso, debemos avanzar en la lucha unitaria para reclamar a los gobiernos locales y nacionales, que garanticen desde el Estado las condiciones necesarias para asegurar la salud de nuestro pueblo.

LOS DÍAS VIVIDOS LA SEMANA PASADA

EN EL HOSPITAL DE  NIÑOS DE LA PLATA

Hubo cuatro días  donde la guardia atendió 1000 chicos diarios.

Fue un verdadero caos.

El que llegaba a la guardia le decían: “tiene 400 niños antes que el suyo, tiene que esperar”. No había lugar donde internarlos y tuvieron que hacer lugar donde podían.

En el hospital por iniciativa del personal (enfermeras, técnicos, médicos, etc.,  se formo un comité de crisis, para que haya una sola  directiva que sigan todos.
El hospital rebalsa de enfermos de distinta magnitud y edad.

También ocurrió lo mismo en el sector privado donde las clínicas atendieron en esos días entre 200 y 300 chicos.

Es en estas circunstancias donde se pone al rojo el viejo esquema de atención, que es obsoleto para contener.

Al igual que la AMIA y Cromagnon, le toco esta vez a la gripe porcina.
Como un ejemplo emblemático, un chico que esperaba con bronquiolitis por el virus sincicial respiratorio, compartiendo el apiñamiento de pacientes, respiraba los virus de la influenza A y los de la porcina.

Huelgan los comentarios epidemiológicos. Así fueron y están siendo las cosas en el Hospital Publico.

Son muchas las reflexiones a hacer sobre quien o quienes deben garantizar la salud de la población. Sin la comunidad organizada alrededor de la salud no es posible dirigir las medidas de prevención, curación etc.

Pero hay medidas urgentes a tomar: es necesario exigir: primero y fundamental “abrir” nuevos centros de salud desde donde se pueda dirigir la campaña.
Porque es el nivel de cada barrio, el ámbito donde tomar las medidas y con la población exigir, médicos, enfermeros/as, equipos de oxigeno, nebulizadores y la medicación actual para el virus o las complicaciones.

Pero hay que enfatizar: primero los centros de salud en sintonía con el hospital.
Y desde ya los reclamos de las organizaciones sociales, de trabajadores, estudiantiles, etc., al gobierno nacional que declare emergencia sanitaria nacional ya! Y: Que se den a conocer los datos sanitarios reales. Entrega gratuita de barbijos, alcohol en gel y guantes a toda la población. Cierre de los lugares donde hay actividades masivas. Unidades Sanitarias  con médicos e insumos necesarios las 24 hs.


Trabajadores de la salud del Hospital de Niños La Plata.

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