NUEVA LEY DE MEDIOS

De Semanario Hoy

EL ARBOL Y EL BOSQUE

NUEVA LEY DE MEDIOS

Escribe ARIEL POZOS

Bellas palabras para el juego que más le gusta a los Kirchner: dividir al campo del pueblo. ¿Cambió el carácter de clase de este Estado y no nos dimos cuenta?

El pasado 27 de agosto fue un día de aniversarios y anuncios.

Un día de esos que al gobierno de los Kirchner le gusta para presentar proyectos rimbombantes. Hace 89 años, el 27 de agosto de 1920, comenzaba la radiodifusión argentina.

Y mientras la presidenta hablaba por cadena nacional, en el cuarto piso de la calle Piedras al 1700, se preparaba la tradicional fiesta que se hace un día antes del aniversario de la fundación del diario Clarín: un 28 de agosto de 1945.

En medio de las entregas de medallas por los años de servicio en la empresa, los que se enteraban de este nuevo golpe en los riñones del grupo, tenían poco ánimo de festejo.


Qué mejor oportunidad para que Cristina anunciara el envío al Congreso Nacional del proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales, que debería reemplazar a la vieja Ley de Radiodifusión que rige desde la última dictadura militar.

El salón Blanco de la Casa de Gobierno estaba repleto de militantes del oficialismo, gobernadores, ministros, sindicalistas y actores. Afuera, Hugo Yasky de la CTA y los intelectuales del grupo Carta Abierta se movilizaron junto a otros gremios y al PC, el Partido Humanista y movimientos sociales de izquierda. Todos chochos… vibrando en sintonía con la presidenta, que aseguraba que, en batalla por la “libertad de expresión” y el “derecho a la información”,

la “democracia se pondrá a prueba”… ¿Por qué no deberían estar contentos, si el objetivo es terminar con los monopolios de la información o golpear al grupo Clarín o que los “sectores sociales que menos tienen” puedan acceder a su propio medio de comunicación?

La letra

De aprobarse, la nueva ley modificaría la distribución del espectro radiofónico. Hasta ahora, una sola persona podía tener hasta 24 licencias de televisión abierta y radio y no había ningún límite para la suma de licencias de servicios complementarios como el cable (así quedaron las cosas después de las modificaciones que introdujo Menem durante su gobierno y que le permitió a Clarín quedarse con Canal 13).

Con la nueva regulación que pretende el kirchnerismo, el tope será de diez licencias para televisión abierta y radio.

Además, quien sea dueño de un canal de televisión abierta no podrá serlo también de uno de cable. Y ningún prestador estará habilitado para tener más del 35% del mercado.

La ley obligará a las radios a emitir 70% de producción nacional, y 30% de música de autores argentinos.

La TV estará obligada a emitir un 60% de producción nacional y en el cable un mínimo, no especificado de programación de países del Mercosur y regionales.

El espectro, tanto de televisión como de radio, se dividirá en tres partes iguales: una quedará para los medios privados, otro tercio será para el Estado y la porción restante para sindicatos, universidades, iglesias y organizaciones sociales.

Suena bonito ¿no? ¿Quién podría estar en desacuerdo?

“Todos podrán acceder a las frecuencias para poder hacer conocer su voz”, dijo Cristina.

Pero ¿cambió el carácter de clase de este Estado y no nos dimos cuenta?

¿Este es un gobierno distinto al que apoyó la Ley de Patrimonios Culturales, que salvó a Clarín de la quiebra después de la crisis de 2001 (y de la que se dice que sería uno de los motivos que terminó con la presidencia de Rodríguez Saá, que no quería aprobarla)?

¿No fue Néstor Kirchner quien renovó a libro cerrado las licencias de radio y televisión por quince años más, beneficiando no sólo al Grupo al que hoy dice combatir sino a otros “amigos” como Daniel Hadad?

¿Tampoco fue Néstor Kirchner quien el último día de su mandato firmó la autorización para la fusión de Multicanal con Cablevisión?

¿Qué cambió? Algunas fuerzas populares, sindicatos y algunos partidos se ilusionan con la letra de este nuevo proyecto de Ley, perdiendo de vista otras cosas que están sucediendo. Caen nuevamente en el juego que más le gusta al kirchnerismo y a sus mandantes: dividir al campo del pueblo, para sacar  de su propia debilidad, fortaleza; y así seguir haciendo lo que quieren y lo que necesitan.

Es cierto que, de acuerdo al texto del proyecto, tal como está ahora, uno de los más perjudicados es el Grupo Clarín. No podrían mantener el emporio Cablevisión-Multicanal, y si se quedan con alguna de las partes de la compañía deberían reducir radicalmente el porcentaje de sus abonados, que después de la fusión llegó al 80% del mercado. Además Clarín debería elegir si quiere quedarse con TN, o con Volver, o con otra de sus señales de cable. Y la situación se complica más cuando, de querer continuar con el negocio del cable (el verdadero negocio del Grupo en este momento es la conectividad: Cablevisión + Multicanal venden ocho veces más que Canal 13), no podría hacerlo con el de la televisión abierta. O canal 13 o Multicanal.

Los dos juntos, sería ilegal. Pero no son los únicos en problemas.

Si sale la ley como quiere el gobierno, también Prisa (dueña de radio Continental) y el grupo “mendocino” Uno, de Vila y Manzano, además de la cordobesa Cadena 3, perderían licencias.

En cambio, el grupo Telefónica, de España, cuyo embajador también asistió al acto en la Casa Rosada, se ajusta a las exigencias del proyecto oficial, ya que Telefé y sus nueve licencias de TV abierta en el país, no supera el tope de licencias admitidas.

Y por aquí aparece otro indicio de a quiénes terminará beneficiando este proyecto de ley, que admite la incorporación de las telefónicas en el mercado de los medios.

Quienes brindan servicios públicos pueden participar de los servicios de radiodifusión, algo que hasta ahora está prohibido. De esta manera, las telefónicas podrán entrar al mercado del “triple play”, habilitando que una misma empresa ofrezca televisión, Internet y telefonía a través de un mismo soporte técnico.

Y esto se une a otros hechos “salientes” de la semana, que pasaron casi desapercibidos y que ayudan a descubrir dónde está la “madre del borrego”: ¿es el “odio” a Clarín lo que mueve a los Kirchner o eso es lo que nos quieren hacer creer.

¿Es el “odio” a Clarín lo que mueve a los Kirchner?

Nos preguntábamos si ¿es el “odio” a Clarín lo que mueve a los Kirchner o eso es lo que nos quieren hacer creer? Durante todos estos días las piñas contra el grupo siguieron y hubo novedades, más allá de la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

En pleno debate en plenario de comisiones de Diputados el pasado jueves 3/9, el interventor del Comfer, Gabriel Mariotto, anunció: “Antes de venir, firmé la resolución denegando el permiso que pidió Cablevisión para operar en conjunto con Multicanal”. La misma fusión que casi como último acto de gobierno, autorizaron en diciembre de 2007, el por entonces presidente Néstor Kirchner y el inefable Guillermo Moreno; que luego fue avalada por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia; y que hace pocos días, la Corte Suprema de Justicia había dejado en firme.


¿Chau al “vocero mudo”?

El mismo jueves, la presidenta firmó un decreto donde dice que: “A fin de dar una rápida respuesta a las necesidades de la gestión comunicacional, resulta necesario disolver la Unidad de Comunicación Presidencial”. Miguel Núñez era conocido como el “vocero mudo” y trabajó junto al matrimonio presidencial por más de seis años. Ahora lo reemplaza el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, quien fue portavoz del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
¿Por qué le decían “vocero mudo” a Núñez? Porque durante mucho tiempo, ni él ni su jefe NK hablaban con la prensa. Para resolver la comunicación oficial optaron por contratar a la productora de contenidos “La Corte”, de los hermanos Monzoncillo, que entre 2003 y 2006 recibió más de 6 millones de pesos gracias a contratos directos con el Estado por cumplir las tareas que antes hacían los periodistas de Canal 7.

Y tal como señalábamos, el gobierno le quitó al canal del Estado la televisación del fútbol (a pesar de que Canal 7, gracias al esfuerzo de sus trabajadores, quedó segundo en la medición del rating de ese domingo y desplazó al cuarto lugar a Canal 13) y se lo entregó a esa polémica productora.

A partir de ahora las imágenes que salen de los estadios confluyen en los estudios centrales de La Corte y desde ahí son distribuidas a los distintos canales de aire (incluso al propio Canal 7). Para esto los Monzoncillo trajeron desde Alemania una consola valuada en 200 mil dólares y podrían comprar más equipos (Perfil 5/9) ¿Será por eso que el jefe de Gabinete Aníbal Fernández dijo, al justificar el aumento de las partidas presupuestarias para la televisación: “hay un costo que también tiene que ser pagado, hay una producción que tiene un costo y ese costo hay que pagarlo”?
Precisamente, el miércoles 2, fue publicado (por fin) en el Boletín Oficial el acuerdo firmado entre la Jefatura de Gabinete y la AFA. Y nos enteramos allí que para “actualizar”  los 600 millones de pesos que el gobierno le garantiza por año a Julio Grondona mientras dure el convenio, se tomarán en cuenta los aumentos del abono del cable, y no las cifras oficiales de inflación que publica el Indec.


La TV digital

Al finalizar la cumbre de Unasur en Bariloche, el viernes 28/8, Cristina Kirchner oficializó que Argentina adoptará el sistema de televisión digital japonés-brasileño. Dejando en el camino a la norma yanqui (era la que había elegido el grupo Clarín para equiparse) y a la europea, auspiciada en la Argentina por Telecom, Telefónica-Telefé, Siemens y otros. Argentina le podrá comprar a Brasil los televisores y aparatos que ya produce en la zona franca de Manaos. En la firma, además de Lula estuvo un representante del gobierno japonés, que respalda las inversiones de Sanyo, Sony y NEC (empresa con varios contratos oficiales y especial llegada a Aníbal Fernández).

Con la digitalización de la señal de TV se podrá aumentar la cantidad de canales (de uno a seis) que emiten en un mismo ancho de banda y su calidad de imagen y sonido.

La presidenta dijo: “Democratizamos la televisión”. Y creyendo interpretarla fielmente un funcionario de la Casa Rosada prefirió un léxico un poco más grosero: “Le estamos cagando otro negocio a Clarín”.


Las telecomunicaciones

Un día antes, el 27/8, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia dictaminó que Telecom Italia debía vender su parte de Telecom Argentina, ya que desde que Telefónica de España compró el 50% de la compañía italiana, “ostentaría una posición dominante en el mercado de las telecomunicaciones”.

La mitad de Telecom Argentina está en manos de la familia Werthein. Y Telecom Italia ya estaba buscando desprenderse del otro 50%.

Entre los finalistas de la licitación privada habían quedado Corporación América (de Eduardo Eurnekian) y Clarín. La disputa, entonces, enfrenta al Grupo Clarín con los Werthein, y a Telecom Italia con los Werthein… por el control de Telecom Argentina.

Obviamente que los Kirchner no están ni con el Grupo Clarín ni con Telecom Italia… los Kirchner siempre apoyaron la oferta de Gerardo y Adrián Werthein y su socio Ernesto Gutiérrez (CEO del grupo empresario de Eduardo Eurnekian).


El nudo

Todo esto ocurre mientras se debate en comisiones la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Y en el plenario del jueves en Diputados, la discusión sobre el artículo 25 puso en riesgo la aprobación del proyecto en su conjunto, ya que varios legisladores anticiparon que no lo votarán si se les permite a las telefónicas dar servicios de TV por cable.

Pero, para el gobierno, la habilitación del Triple Play (TV, Internet y telefonía) no es un punto negociable. “Eso no se toca”, habría dicho un funcionario K. Un indicio de lo que está en juego quizá lo encontremos al recordar que en febrero de este año, en Madrid, el presidente de Telefónica, César Alierta, junto al ministro De Vido, anunciaron un plan de inversiones de 1.700 millones de pesos que incluye montar la infraestructura para el servicio de Triple Play (prohibido por la legislación vigente). Un negocio que supera los seis mil millones de dólares por año.

Quien lo explicó sin pelos en la lengua fue Daniel Vila, uno de los dueños del Grupo Uno y socio de De Narváez y Manzano en América TV: “El Gobierno tiene un plan con Telecom pactado con Telefónica. Hay un acuerdo mediante el cual Telefónica retira su participación en Telecom, entra ahí vaya a saber quién y el Gobierno se queda, entonces, con un canal de aire. A cambio, Telefónica entra al negocio del Triple Play” (Crítica 5/9).


Trampa falsa

Entonces cuando Cristina enarbola la bandera de la “libertad de prensa”, o de que “todos tengan voz”, para defender el proyecto de ley de medios, no es más que maquillaje. No es este gobierno, ni este Estado, quienes van a garantizar estos derechos, como tampoco garantizan muchos otros.

Algunos históricos opositores al monopolio de Clarín, y críticos del kirchnerismo, como Víctor Hugo Morales, ahora hablan de los “clarinistas” y los “anticlarinistas”. Aparecen, así dibujadas, dos trincheras falsas. Un escenario que favorece los proyectos de Kirchner que, como siempre, tendrían dos planos: uno político y otro económico.

En el político, se fue instalando: Kirchner “va por todo”. Jaime Durán Barba, consultor ecuatoriano que asesora a Macri y De Narváez, dice que “Néstor Kirchner, podría ganar las presidenciales de 2011 si consigue la polémica ley de regulación de los medios que se debatirá en el Congreso” (El Cronista, 3/9).

Rosendo Fraga se pregunta en La Nación: “¿Es posible Kirchner 2011?” (5/9).

Y Adrián Ventura arriesga: “Algo de esto hay debajo del proyecto de medios que impulsa el Gobierno en el Congreso: sueños de reelección, intención de controlar el discurso para lograr ese objetivo o, por lo menos, para asegurar la impunidad ulterior de sus príncipes.

Pero, ¿no habrá también la intención de favorecer algunos negocios de capitalistas amigos? (…) divido a un grupo y, luego, lo vuelvo a dividir. Lo que sobra, habrá que venderlo. (…) Divide, reinarás, y comprarás barato lo que sobra” (La Nación, 5/9).

Así los Kirchner están orejeando en el juego grande de las telecomunicaciones y los medios. Sectores que, juntos, reúnen una facturación aproximada al 6% del PBI. Sólo las telecomunicaciones facturaron $ 29.600 millones en 2008, el 3,5% del PBI (según la consultora Prince & Cooke).

Los Kirchner usan a algunos grupos europeos para golpear a Clarín, se apoyan para esto en las telefónicas… Y a la vez los dejan colgados, con la norma de digitalización y con la composición accionaria de Telecom, buscando beneficiar a sus amigos Werthein, Eurnekian y otros… y permitir el “ingreso de nuevos (viejos) actores” en el reparto.

Eso sí, este gobierno siempre tiene un ojito puesto en la tribuna cuando hace la jugada. Como Cristina, que mientras se reunía con funcionarios para ponerle la firma a estos negocios gigantescos, miraba de reojo, en un celular con TV digital, la primera fecha con “fútbol gratis”.

ARIEL POZOS

Columnista del semanario Hoy del PCR

5 Septiembre de 2009

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