DIEZ, CIEN KRAFT

Anticipo Hoy 1291

DIEZ, CIEN KRAFT

Escribe Ricardo Fierro
Al cierre de esta edición se van a realizar las elecciones de comisión interna en Kraft. La patronal y Daer han preparado el fraude, los trabajadores denuncian las maniobras y pelean la continuidad de la lista clasista y combativa.
1. Un gobierno acorralado y peligroso
El gobierno está acorralado. Muy desgastado por abajo, como se ve en el crecimiento de las luchas contra las consecuencias sociales de la crisis. Apretado por el achique de la “caja K”, con las provincias y los municipios están en rojo. Y está crecientemente aislado por arriba, como mostró el reciente Coloquio de Idea y las posiciones de AEA, que expresan a los más poderosos grupos de poder que no integran el “capitalismo de amigos K”.
En esa situación, los Kirchner disparan los cartuchos que le quedan, concentrando la batalla contra Clarín, y buscando abrirse camino al 2011.
Dicen en voz baja altos funcionarios kirchneristas, “el gobierno se equivocó con el campo y se equivocó con Terrabusi. Pero acostó a Clarín”. Buscó frenar la nueva vuelta de la lucha agraria creando el Ministerio de Agricultura y Ganadería, y la promesa de mantener las retenciones a la soja al 35%. Pero no da respuesta al endeudamiento y la falta de financiamiento del campesinado, ni a la situación de las zonas con sequía o de menos rinde, que amenazan con desbordar a la Mesa de Enlace. Una parte de las direcciones agrarias trabaja para que la lucha se encolumne atrás de la oposición en el recambio del Congreso. Y sectores terratenientes toman posiciones destituyentes, dice el kirchnerismo.

Usan el hambre
Acosado por la lucha de los desocupados y las denuncias sobre “el escándalo de la pobreza”, el gobierno debió ceder (no soporta que lo castiguen “por izquierda”); claro que lo hizo a su manera.
El plan de 100.000 puestos de trabajo con cooperativas, solo comenzó en 10 partidos del Gran Buenos Aires, y en menos de intendentes y sus punteros. Los $ 10.000.000 del plan de $ 180 por hijo salen íntegramente de los fondos de los jubilados en el Anses. El gobierno recorta en $ 5.000 millones el gasto social de los planes que va a reemplazar, mientras siguen quedando sin salida los jóvenes y los mayores (ver notas en hoy).
El manejo de las cooperativas y el cambio de los actuales planes por las asignaciones por hijo, le da al kirchnerismo una herramienta para reforzar su trabajo clientelista para “Kirchner 2011”, usando la necesidad de los de abajo.
El gobierno, con este plan, confía en apaciguar la oposición de sectores de la iglesia. También busca sacarle una bandera a la oposición. Y se ilusiona con que estas medidas descomprimirán la bronca de los de más abajo: los subestima profundamente, como se vio en la masiva jornada nacional de lucha de la CCC.

2. Reforma política y crisis de hegemonía
El Estado usa la ley de partidos políticos como cerrojo, para impedir nuevas expresiones del pensamiento y la acción política. Proscribe a quienes levanten un programa que se proponga acabar con la dependencia y el latifundio, y destruir el Estado oligárquico-imperialista y para construir uno nuevo, verdaderamente democrático.
Hasta el golpe de Estado de 1930 no existió ninguna reglamentación de los partidos. Fue la dictadura de la década infame la que inició el camino de su regimentación por el Estado. Luego se la cambió cada vez que, desde el poder, las clases dominantes necesitaron otra receta para que gane “el caballo del comisario”. Es lo que hace ahora el kirchnerismo; su reforma es reaccionaria y de derecha.
No es más democrática una “interna abierta”. Lo fundamental de un partido, aun en este sistema fraudulento, es su programa. Permitir que quienes tienen otros programas decidan sobre los candidatos de un partido destruye el derecho de quienes forman parte de ese partido de elegir a sus candidatos. ¿Acaso aceptarían los hinchas de un club que voten en las elecciones los hinchas del club rival? Las internas abiertas crean las condiciones para que los grandes aparatos –el Estado y los grupos oligárquicos– tengan todo a su favor; y las fuerzas populares todo en contra. Avasalla abiertamente al federalismo. Los partidos son de sus afiliados, como los sindicatos son de los obreros y los clubes de sus socios. Permitir que los de afuera voten es darle todo el poder a los aparatos.

“Caballos de comisarios”
Néstor Kirchner quiere imponer reglas de juego para ser el “caballo de comisario”, o ser él quien elija al ganador. Para eso: 1) Busca forzar a sus rivales dentro del PJ a que vayan por afuera y por derecha. 2) Tienta a la UCR con reglas de juego que la favorecerían, operando para desgastar a Cobos y promover otros candidatos para esa fuerza (en algunos escraches, no hay que ver la fuerza que la inicia, sino los “grupos de servicios” que lo hacen “resonante”). Y, 3) trata de forzar a que una parte del centroizquierda lo acompañe en la primera vuelta, y arrastrar a esos sectores en la segunda vuelta. Por eso dijo con razón Pino Solanas: “Es una reforma política muy perversa, disfrazada de algunos anhelos de la ciudadanía, de comicios más democráticos, más seguros, haciendo todo lo contrario”.
Duhalde, muy aplaudido en la reunión de empresarios de IDEA, salió a armar su juego buscando ensamblar el rompecabezas del “peronismo federal”: Reutemann, Rodríguez Saá, Das Neves, Urtubey, Busti, De la Sota, Romero, etc. La Coalición Cívica y Social, también tiene su rompecabezas para armar.
El problema de fondo de las clases dominantes es la crisis de hegemonía que se arrastra en el país desde el Argentinazo del 2001. Tanto el kirchnerismo como las derechas rivales han perdido consenso en las masas populares. Por eso, en cada elección inventan nuevas reglas de juego para presentar como “ganadores” a alguno de los que en diciembre del 2001 las masas en la calle reclamaron: ¡Que se vayan todos!
A un sector de las clases dominantes, el “capitalismo de amigos K”, en su disputa con otros sectores, hoy le sirven las internas abiertas; como en el 2003 le sirvió a Kirchner y Duhalde permitir tres listas del PJ. Las derechas rivales del gobierno, necesitan otras reglas de juego, a su medida. Y el pueblo no necesita ninguna regla.

4. Se vienen los patacones
La crisis tiñe toda la situación política. Mientras los propagandistas del sistema muestran números para “demostrar” que el mundo va saliendo de la crisis, se derrumbó otro gigante financiero yanqui, el CIT Group. Es la 5° mayor empresa que quiebra en la historia de Estados Unidos, con 64.000 millones de dólares de deuda: más o menos como el presupuesto nacional de la Argentina.
Aquí, las provincias en rojo van al festival del endeudamiento con “bonos basura” por los que se pagarán altas tasas de interés. Se van a lanzar en Córdoba, Buenos Aires, Capital Federal, Mendoza, Río Negro, Neuquén, Santa Cruz y otras. Vienen al galope los “pesos basura”: los patacones, que ya vivimos como pierden valor rápidamente. Bonos, créditos y patacones son “un salvavidas de plomo”, para la economía. Y como siempre, las consecuencias las pagará el pueblo. Mientras, el gobierno K sigue pagando puntualmente la deuda a los usureros de afuera; y negocia el pago con los bonistas y el Club de París.

5. Diez, cien Kraft
La lucha de los trabajadores de Kraft sigue adelante, peleando la ratificación de la comisión interna en las elecciones. La patronal yanqui y Daer trabajaron para el armado para una lista con un taparrabos de “independiente”, y adelantaron las vacaciones de sectores combativos. Daer preparó el fraude: no entregó los padrones, y pone urnas “volantes” y otras fuera de la fábrica. Funcional a esos juegos, el PTS armó una lista “por izquierda”. Los obreros de Terrabusi han mostrado un camino a los obreros de cientos de fábricas que sufren despidos.
La jornada nacional de lucha de la CCC, el viernes 30, mostró que los de más abajo no están dispuestos a ser tropa de maniobra del kirchnerismo, y van a pelear los planes y las cooperativas. Siguen los tarifazos y la lucha contra esos robos al pueblo.
El estallido de luchas de los trabajadores de la salud y de la educación, con reclamos salariales y presupuestarios, marca el crecimiento de la oleada de luchas de los estatales, embroncados por los presupuestos congelados hasta fines del 2010. Hay condiciones para que las luchas de los docentes se unan a las de los estudiantes secundarios y universitarios.
Una vez más quedó al desnudo la maniobra kirchnerista de entretenimiento con el campo. Hay mucha bronca. Ya han comenzado las asambleas y se preparan medidas de lucha.
La “continuidad del modelo” que el kirchnerismo reclama, no es más que seguir cargando la crisis sobre los trabajadores y el pueblo. Las derechas opositoras también quieren que el pueblo siga pagando la crisis, lo que pelean es por tajadas en el reparto de la torta entre los de arriba. Esa pelea de los de arriba es feroz, coloca al país al límite, y amenaza con desembocar en una guerra civil.
Frente a esa realidad, es más importante que nunca avanzar en la unidad multisectorial para coordinar las luchas; y recuperar los cuerpos de delegados y comisiones internas para que haya diez, cien Kraft, que consoliden la lucha y las multisectoriales para terciar, con independencia de los bandos en pugna de los de arriba, forjando un programa para esa unidad y un accionar independiente, aprovechando todas las contradicciones entre los poderosos, para avanzar por el camino del Argentinazo y la Rebelión Agraria, para conquistar un gobierno de unidad popular, patriótico y democrático.

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